viernes, 3 de septiembre de 2010

Los falsos centenarios de Japón

Se decubre que el hombre más anciano de Japón, de 111 años de edad, llevaba en realidad muerto 30 años. A este le han seguido otros casos que explican el verdadero motivo de la longevidad japonesa.

El pasado 29 de julio iba a ser un día grande en Tokio (Japón), ya que Sogen Kato cumplía la increíble cifra de 111 años. Los funcionarios se habían puesto de punta en blanco para mostrar sus respetos a Kato, el cual es considerado desde hace años el hombre más viejo de Japón. La comitiva oficial llegó hasta la casa del anciano, pero allí la nieta de Kato los echó de malas maneras, ya que el anciano no estaba de humor.

No era la primera vez que el huraño Kato se negaba a recibir visitas, así que cuando los celebrantes se disponían a abandonar el lugar, uno de los funcionarios aseguró que él no había visto a Kato desde 1980, algo que también confirmaron el resto de los presentes. Ante la sospecha, se obligó a la familia a abrir las puertas de la casa.

Allí se encontraron al señor Kato vestido con un pijama, acostado en su cama y momificado. Kato llevaba 30 años muerto, pero la familia había decidido no declarar su muerte para seguir cobrando la pensión. Sin embargo, para cuando quisieron darse cuenta, Kato se había convertido en una celebridad por su larga vida y la familia decidió sacar provecho de tal circunstancia. Ahora la familia se enfrenta a cargos por fraude.



Imagen del "falso centenario" Sogen Kato

La sorprendente noticia ha sido el detonante de una campaña emprendida por las autoridades japonesas para determinar si todos los japoneses centenarios están realmente vivos. La situación es sospechosa si se tiene en cuenta que, de los más de 40.000 ancianos certificados como centenarios, alrededor de 200 permanecen en paradero desconocido. Estas desapariciones están directamente relacionadas con el cobro fraudulento de pensiones por parte de los familiares de los ancianos.

Sin ir más lejos, el pasado 20 de agosto se descubrió que una japonesa de 104 años llevaba 9 años muerta. Su hijo, de 64 años de edad, declaró a la policía que mantuvo el cadáver oculto porque carecía de medios para pagar su entierro. "Murió en casa alrededor de junio de 2001. Lavé el cuerpo en la bañera, le rompí los huesos y luego la puse dentro de una mochila", declaró el hijo de la anciana.

Si salen a la luz más casos, esto permitiría explicar el verdadero secreto de la longevidad japonesa. Si el abuelo muere, nosotros seguimos celebrando su cumpleaños.

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