jueves, 2 de septiembre de 2010

¡Decir "Tablero de ajedrez"!

En Estados Unidos encuentran la manera de que los niños pequeños miren fijamente al objetivo cuando se les fotografía: un tablero de ajedrez.

Estados Unidos vuelve a dejarnos sin palabras, esta vez debido a un ingenioso invento que permite fotografiar a los niños pequeños sin preocuparse de atraer su atención para que salgan mirando a la cámara. El invento, de patente americana pero de fabricación china, se llama ShutterBuddy y consiste en un accesorio de estampado similar al de un tablero de ajedrez que se coloca rodeando el objetivo.

Al parecer, los niños no pueden resistirse a mirar este tipo de estampados, por lo que el curioso invento logra que estos queden hipnotizados mirando fijamente la cámara. Sabiéndolo, podemos crear nuestro SutterBuddy personal con tela, papel o cartón, aunque para los más sibaritas, en la página oficial de la compañía se venden SutterBuddy por  15 $. Frases como "mira al pajarito" pasarán a la historia.




Vídeo en el que se muestra una prueba práctica del SutterBuddy.

El joven que quiso hacer volar a su coche

La policía acaba de cerrar el caso del joven inglés de 20 años que murió en un absurdo accidente de coche las pasadas Navidades. Este intentó saltar con su Rover el muelle de Porthleven, en el condado inglés de Cornualles, "al estilo Starsky y Hutch". El intento le costó la vida.

El joven granjero Jamie Hocking, de 20 años de edad, llevaba tiempo asegurando a sus amigos que algún día saltaría con su coche los diez metros que separan los dos tramos del muelle de Porthleven, en el condado inglés de Cornualles. Para ello, Hocking pretendía usar uno de los tramos como rampa mediante la cual hacer volar su vehículo por los aires, para después aterrizar en el otro tramo. La idea parecía sacada de la famosa escena de la película "Starsky y Hutch", parodia inspirada en la serie de televisión homónima de mediados de los 70.



Escena de la película "Starsky y Hutch" en la que se muestra el famoso salto

La amenaza de Hocking se hizo realidad el pasado 18 de diciembre, aunque los hechos no han trascendido hasta que ha finalizado la investigación policial. Según testigos presenciales, aquella noche Hocking había bebido diez pintas de cerveza y otro tanto de sidra, por lo que su tasa de alcohol en sangre duplicaba el límite legal. Según relató su amiga Helen Sankey, Hocking salió del pub en un momento dado, se montó en su coche y atravesó la barrera que impide la entrada de vehículos al muelle.

"Vi cómo el coche avanzaba y retrocedía contra la cadena. Entonces corrí al pub para pedir ayuda", recuerda Sankey, "el coche estaba acelerando violentamente. Finalmente logró romper la cadena y atravesar el muelle. Estaba muy oscuro”. Lo siguiente que se oyó en el puerto fue el acelerón del Rover y, décimas después, el violento impacto del vehículo contra el muro, que provocó la muerte instantánea del conductor.



 Jamie Hocking horas antes del incidente



Rodeada con un círculo rojo, la zona del puerto de Porthleven
desde donde el joven intentó llevar a cabo la inconsciente hazaña.


Después de pasar casi un año de lo sucedido, la investigación ha determinado que Hocking estuvo muy cerca de lograr su propósito, ya que se hallaron huellas de rueda en la otra parte del muelle. Sin embargo, los policías que han seguido el caso aseguran que es imposible realizar un salto con éxito en dicho tramo, ya que la distancia que separa ambas partes es considerable.

Abuelo pirómano y los 40 contenedores

Un anciano de 82 años detenido por quemar 40 contenedores de basura.

Los Mossos d'Esquadra andaban desde octubre de 2009 tras la pista de un delincuente anónimo que ya llevaba a sus espaldas la friolera de 40 contenedores de basura quemados. Finalmente, gracias a un dispositivo especial, a la policía local y a agentes de paisano, se ha logrado detener al autor.

La sorpresa ha sido máxima al comprobar que el activo pirómano es nada menos que un anciano de 82 años, vecino de la localidad barcelonesa de Sant Vicen dels Horts. El presunto autor del delito llevaba a cabo la quema siempre en horario diurno, entre las 6:00 y las 8:00 de la mañana. Según datos facilitados por los Mossos, el delito ascenderá a unos 67.200 euros. ¡Vaya con el abuelo!