Un estudio de arquitectura pretende construir una isla de 10.000 km² con todos los residuos plásticos que se hayan flotando a la deriva en el océano Pacífico.
Unos 30 investigadores y técnicos del Scripps Institution of Oceanography de la Universidad de California han dado la voz de alarma ante la llamada garbage patch (parche de basura), una barrera formada por deshechos plásticos acumulados en la corriente del Pacífico norte, la cual se extiende a lo largo de cientos de kilómetros entre las costas de Japón, Alaska y Estados Unidos.
Unos 30 investigadores y técnicos del Scripps Institution of Oceanography de la Universidad de California han dado la voz de alarma ante la llamada garbage patch (parche de basura), una barrera formada por deshechos plásticos acumulados en la corriente del Pacífico norte, la cual se extiende a lo largo de cientos de kilómetros entre las costas de Japón, Alaska y Estados Unidos.
Esta gran barrera de basura es otra muestra más del nocivo impacto que el ser humano produce sobre el medioambiente, pero un estudio holandés de arquitectura ha encontrado la solución al problema: construir una isla de 10.000 km² con todas las botellas y recipientes de plástico que el mar no ha sido capaz de devorar. La WHIM Architecture ha bautizado a su proyecto como Recycled Island.
La idea es juntar todos estos residuos y derretirlos hasta formar una masa más o menos compacta que sirva como base para una posterior cobertura de arena. Tras dar forma a la isla, sobre esta se construiría una ciudad con capacidad para medio millón de personas, pudiendo convertirse en un auténtico centro vacacional. La isla se ubicaría entre las islas Hawai y San Francisco, pues construirla allí evitaría los costes y la contaminación que supone transportar todos estos deshechos a otra parte.
La idea es juntar todos estos residuos y derretirlos hasta formar una masa más o menos compacta que sirva como base para una posterior cobertura de arena. Tras dar forma a la isla, sobre esta se construiría una ciudad con capacidad para medio millón de personas, pudiendo convertirse en un auténtico centro vacacional. La isla se ubicaría entre las islas Hawai y San Francisco, pues construirla allí evitaría los costes y la contaminación que supone transportar todos estos deshechos a otra parte.
Si la idea os parece una locura, decir que ya en 1998 se puso en marcha un proyecto similar, aunque no de tal magnitud. El protagonista en esta ocasión fue Richart Sowa, un carpintero, músico y artista que construyó en México una isla artificial bautizada como Spiral Island. Para ello, Sowa lleno gran cantidad de redes con botellas vacías de plástico y, sobre estas, situó una estructura de madera y bambú sobre la que se vertió arena. La base de la isla fue tan resistente que Sowa fue capaz de cultivar numerosas plantas y árboles, construyendo en el centro de la misma una casa de dos pisos con horno solar incorporado. ¡Que tiemble Robinson Crusoe!
Vídeo donde se muestra la primera Spiral Island de Richart Sowa.
