Un agricultor cubano recibe 5 impactos de rayo a lo largo de 10 años, mientras que la casa de un bosnio ha sido blanco de seis meteoritos desde 2007.
El pasado domingo nos hacíamos noticia de la impactante historia de Jorge Márquez, agricultor cubano que entre 1982 y 1991 recibió cinco impactos de rayo sobre su cuerpo. Lo sorprendente de la noticia no es que Márquez sobreviviese a los cinco impactos, sino que todos ellos impactasen en su cuerpo.
Márquez cuenta que el primer rayo lo alcanzó en 1982 cuando estaba montado en su tractor: "recuerdo que parecía que iba a llover. De pronto, sin haber caído una gota de agua siento aquel inmenso trueno que entra por el tubo de escape. Perdí el conocimiento, que no recuperé más hasta el hospital. El rayo me perforó los tímpanos, me quemó el pelo y la espalda, me arrancó los empastes de las muelas y me hizo otros daños, aunque no de consideración. El motor del tractor no sirvió para nada más."
Casi cinco años después llegó el segundo rayo, era 1987 y Márquez estaba en casa de unos amigos cuando comenzó a llover: "me fui a asomar a la puerta y cuando me volteé ahí mismo vino la luz y me tiró. A diferencia del primero, la sensación fue muy diferente, era algo así como cuando metes en agua un hierro caliente. Yo no supe nada, pues quedé inconsciente, una vez más, hasta el hospital."
Los otros tres impactos llegaron en menos de 4 años, pero estos últimos fueron más débiles, "no porque cayeran más lejos, sino porque mi cuerpo parece que se va adaptando", asegura Márquez. Este no sólo ha recibido 5 impactos en su cuerpo, sino que también ha visto cómo otros 15 rayos caían sobre su vivienda. "Yo he llegado a pensar que me persiguen, pues no es normal que caigan cerca de tu casa 15 truenos en menos de dos años", asegura Márquez en una entrevista a CubaDebate.
El pasado domingo nos hacíamos noticia de la impactante historia de Jorge Márquez, agricultor cubano que entre 1982 y 1991 recibió cinco impactos de rayo sobre su cuerpo. Lo sorprendente de la noticia no es que Márquez sobreviviese a los cinco impactos, sino que todos ellos impactasen en su cuerpo.
Márquez cuenta que el primer rayo lo alcanzó en 1982 cuando estaba montado en su tractor: "recuerdo que parecía que iba a llover. De pronto, sin haber caído una gota de agua siento aquel inmenso trueno que entra por el tubo de escape. Perdí el conocimiento, que no recuperé más hasta el hospital. El rayo me perforó los tímpanos, me quemó el pelo y la espalda, me arrancó los empastes de las muelas y me hizo otros daños, aunque no de consideración. El motor del tractor no sirvió para nada más."
Casi cinco años después llegó el segundo rayo, era 1987 y Márquez estaba en casa de unos amigos cuando comenzó a llover: "me fui a asomar a la puerta y cuando me volteé ahí mismo vino la luz y me tiró. A diferencia del primero, la sensación fue muy diferente, era algo así como cuando metes en agua un hierro caliente. Yo no supe nada, pues quedé inconsciente, una vez más, hasta el hospital."
Los otros tres impactos llegaron en menos de 4 años, pero estos últimos fueron más débiles, "no porque cayeran más lejos, sino porque mi cuerpo parece que se va adaptando", asegura Márquez. Este no sólo ha recibido 5 impactos en su cuerpo, sino que también ha visto cómo otros 15 rayos caían sobre su vivienda. "Yo he llegado a pensar que me persiguen, pues no es normal que caigan cerca de tu casa 15 truenos en menos de dos años", asegura Márquez en una entrevista a CubaDebate.
Jorge Márquez siendo entrevistado.
El siguiente caso que nos ocupa es, si cabe, más sorprendente que el anterior. Esta nueva casualidad ha tenido lugar en Gornji Lajici, pequeña aldea al norte de Bosnia de la cual es vecino Radivoke Lajic. Este bosnio asegura que su vivienda ha sido blanco de impactos de meteorito en seis ocasiones distintas desde 2007, algo que han verificado varios científicos de la Universidad de Belgrado.
Lajic atribuye este extraño fenómeno a "extraterrestres que están enfadados con él", pues no encuentra otra explicación a tanta casualidad. Ante los continuos "ataques", Lajic ha vendido uno de los meteoritos a una universidad holandesa para reforzar el tejado de su casa con acero. Los científicos se encuentran estudiando el campo magnético de la casa mientras Lajic planea construir un pequeño museo en su patio.
Radivoke Lajic sosteniendo uno de los meteoritos.


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